#15M: democracia deliberativa y TIC
Ahora, que está en marcha la segunda semana de acampadas del, llamado por algunos medios, movimiento 15M, y después de haber participado en algunas de las asambleas celebradas en Madrid, quisiera reflexionar sobre cómo se están estableciendo procesos que acercan a la democracia española a un modelo deliberativo y la contribución que a ello pueden hacer las tecnologías de la información y la comunicación.
Mejorando mi relato del proceso de hace un par de días en este blog (Lo que trajo la ley Sinde), y resumiendo y simplificando mucho, podemos decir que este movimiento ciudadano tiene uno de sus orígenes, entre muchísimos otros, en No les votes, una propuesta de no votar en las recientes elecciones municipales y autonómicas a los partidos políticos que aprobaron la denominada Ley Sinde,
básicamente.
Paralelamente, Juventud sin futuro convocaba el pasado 7 de abril a manifestaciones de protesta contra los recortes sociales aprobados por el Gobierno, para después sumarse al día de movilización propuesto por Democracia Real Ya, que llamaba a tomar la calle el 15 de mayo en protesta por el sistema económico y político.
Varias de las personas participantes, al finalizar la jornada de movilización, decidieron extenderla y acampar, creo que al principio sólo en la Puerta de Madrid. La iniciativa se extendió a decenas ciudades españolas y contó con muestras de apoyo en todo el planeta. Pronto, bajo el lema Toma la plaza organizó asambleas
abiertas, que introducen procesos deliberativos en la democracia española, representativa.
Cuando estoy editando este texto, me llega este mapa conceptual de la acampada, que podríamos definir como fluido: de elaboración colaborativa, con la participación de quien desee, está permanentemente desactualizado
, o, lo que es lo mismo, continuamente actualizándose.
A partir del próximo sábado, se descentralizará la iniciativa, ya que se convocan asambleas en los barrios de diversas ciudades. Algunos impulsores de No les votes, cuestionan, y muy duramente, la legitimidad y representatividad de las propuestas emanadas de estos espacios de discusión (primero fue Galli quien vertió sus críticas, inmediatamente después, Dans).
Una vez pasadas las elecciones (con relativo seguimiento a las propuestas de voto a partidos minoritarios y poco éxito del llamado al voto responsable), creo más interesante analizar, más que las las propuestas concretas, las posibilidades que abre el legítimo ideal del proceso asambleario y cómo podría mejorarse mediante las nuevas tecnologías de la información.
Democracia deliberativa
La democracia deliberativa es un modelo teórico de organización política en el que ciudadanos y ciudadanas iguales intentan llegar a un consenso para la gestión de los asuntos públicos a través de la conversación pública y del razonamiento, que no la negociación.
Esta conversación debe caracterizarse por el tratamiento igualitario y la participación de todas las opiniones que pueden verse afectadas por el resultado de la discusión. Además, se presupone que todas las personas participantes son capaces y competentes y que están abiertas a modificar su opinión por la fortaleza de otros argumentos.

Estas características, necesarias para una verdadera deliberación, hacen muy difícil que la democracia deliberativa se lleve literalmente a la práctica. Sin embargo, pueden establecerse procesos que acerquen lo político y la política a este ideal.
Según lo que he podido experimentar y observar en la asambleas en que he participado, y la metodología que se propone, no impone, para las asambleas de barrio, los principios básicos son la horizontalidad, la transparencia y la igualdad de las personas. Las únicas decisiones válidas son las consensuadas; se establece como objetivo principal evitar el surgimiento de personas con liderazgo que acaparen la decisión.
También se establecen medidas para asegurar la pluralidad de los puntos de vista:
Las voces discordantes tienen más dificultad para expresarse frente a una gran mayoría por lo que es justo que pidamos que se expresen [las personas] que no estén de acuerdo o quieran matizar algo, antes de preguntar si todo el mundo está de acuerdo.
Y se presupone la capacidad y competencia de todas las opiniones:
No [todas las personas] nos expresamos en público con la misma seguridad y determinación, pero no por ello nuestras opiniones valen menos.

Deliberación electrónica
Personas expertas, distinguen 10 exigencias que debe reunir una conversación pública para que un proceso sea verdaderamente deliberativo (el lenguaje no inclusivo es del texto original):
- Asegurar que los participantes son representativos de todos los tipos de personas potencialmente afectadas y que las barreras que pueden distorsionar esa representación se minimizan
- Permitir que los participantes influyan en la agenda y que estén de acuerdo con el procedimiento y el método de moderación del proceso
- Favorecer el diálogo entre los participantes, y promover la comprensión de valores y preocupaciones mutuas
- Garantizar que las diferencias y el disentimiento se afrontan y
se comprenden
- Reducir los malos entendidos y asegurar que se discute y examina la autenticidad de los argumentos
- Garantizar que se analizan los argumentos de los expertos y que los participantes tienen acceso a la información y al conocimiento necesario para hacerlo de forma crítica
- Permitir que se transforme a los participantes, haciendo que aprendan, discutan e intercambien ideas con los demás y que puedan ver los problemas desde diferentes perspectivas
- Orientado a alcanzar un consenso sobre las recomendaciones o decisiones adecuadas
- Que afecte al tipo de decisiones que se adoptan y que genere resultados de interés común
- Asegurar que el proceso sea transparente y que esté abierto a los que no están directamente involucrados pero sí potencialmente afectados

Algunas herramientas digitales podrían facilitar el cumplimiento de algunas de estas exigencias.
- Internet permite una difusión masiva de las convocatorias (la estrategia seguida en el uso de las redes sociales virtuales ha sido ejemplar) y cuanta más gente se convoque, más probabilidades existen de mayor participación y representatividad de diversos puntos de vista.
- La transparencia es crucial. Publicar todas las actas de las asambleas y ordenes del día sería una buena medida, parece que ya en proceso, según la Asamblea de Comunicación del pasado domingo.
- La retransmisión mediante streamming y la publicación de las grabaciones en video de los debates los harían aún más transparentes.
- La creación de espacios virtuales, como wikis, permitirían la elaboración conjunta de las agendas y la definición de la decisión a tomar.
- Podrían establecerse conversaciones previas, en foros virtuales que, durante por ejemplo unos días, favorecerían el surgimiento de una serie no exhaustiva de primeras posturas a defender; cada persona podría elegir el momento de su participación, aumenta así la posibilidad de reflexionar, ya que se es posible descansar, desconectar y regresar a la discusión; también se hace posible la relectura de otros puntos de vista, y consiguientemente, ayuda a una mejor comprensión de las distintas posturas y puede aumentar la probabilidad de dejarse convencer; y facilita comenzar la asamblea presencial con trabajo adelantado, podría evitar la aprobación de acuerdos por simple agotamiento, como tantas veces ocurre tras horas de discusión
presencial ininterrumpida.
- El acceso al conocimiento de personas expertas sería posible mediante la recopilación y puesta a disposición de información ya existente, o la construcción, anterior a la asamblea, de conocimiento de forma colaborativa en wikis, por ejemplo.
Internet puede favorecer la participación de cualquier miembro de la sociedad en el debate público, desde cualquier lugar con conexión disponible y en cualquier momento, y garantiza la transparencia del desarrollo de la discusión.
Pero para ello sería necesaria una alfabetización digital y un acceso a la Red universales, es decir, que se garantice que toda la ciudadanía cuente con los conocimientos y capacidades necesarios para manejarse en Internet, o que su carencia sea irrelevante, por ejemplo cumpliendo las más exigentes pautas de accesibilidad web.
Hasta que eso llegue, podemos hacerlo en las aceras de las plazas.
Versión de un artículo elaborado para el módulo Ciberespacio y Ciudadanía del Máster de Tecnologías Digitales y Sociedad del Conocimiento de la UNED, a partir del texto La democracia electrónica: un análisis desde la teoría política, de Elena García Guitián.